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lunes, 4 de agosto de 2008

Capitulo 4 - 2ª Parte

Mientras nos dirigíamos hacía las puertas del sector nos encontramos de nuevo con los mercenarios a los que Davad había dejado estupefactos con la fuerza. Parecían estar cargando maquinaria de excavación. En una especie de camión hecho casi a pedazos de chatarra. Estábamos observándolos cuando su jefe Duro volvió a venir hacia nosotros con aparentes ganas de venganza. Davad parecía prepararse para repetir la jugada cuando pasé por su lado para ponerme delante de él.
  • Aparta niñata, si no quieres que te deje como juguete sexual de mis chicos – dijo el duro – Tengo asuntos que tratar con tu amo.
  • Necesitamos vuestro camión. – dije en tono serio –
  • Lia creo que no deberías... – intentó decir Davad –
  • Ja, ja, ja, ja, que quiere nuestro camión dice. Humano deberías atar mas corto a tus perras si no quieres que se las lleven para darles lo que se merecen. – ladró el asqueroso duro –
  • Necesitamos vuestro camión, ahora – dije usando la fuerza ésta vez –
  • Su cara cambió, parecía estar confuso, como si hubiera algo en su cabeza que no funcionaba correctamente.
  • Ibas a darnos tu camión y su documentación ahora. Ya sabes, ordenes del jefe. – dijo Davad –
  • Si... si... claro... – contestó mientras nos acercaba la documentación de la mercadería –
  • Se fue hacia el camión sacó las llaves y se las dio a Davad.
  • Muchas gracias.
Ark parecía no aprobar el método utilizado, pero no dijo nada. Subimos todos al camión y nos ataviamos con algunos de los uniformes que encontramos allí. Apestaban. Pero nos iban a permitir entrar casi seguro.
  • Esconde las coletas, no se van a creer que vienes de visita escolar. – dijo Ark con media sonrisa –
  • Intenté ocultarme lo más que pude mientras Ark se colocaba de piloto y repasaba los papeles que traíamos mientras Davad venía a acabar de cubrirme.
  • Entramos? – preguntó Ark –
  • Entremos. – confirmó Davad –
  • No estábamos muy lejos de la entrada así que el trayecto hasta la puerta fue breve.
  • Alto! – ordenó el guardia de la puerta –
  • Traemos maquinaria reparada para trabajar en la galería 12.
  • ¿Traéis los papeles?
  • Ark le acercó la documentación. El guardia la revisó y se fue a su puesto, regresó al poco y dijo.
  • Todo en orden, podéis seguir. La galería 12 ahora esta en la parte norte, toda esta primera parte la están dejando abierta para la apertura de la nueva galería.
  • Gracias. – contestó Ark –

La entrada no tuvo mas problemas, además de rebote, supimos donde estaba la galería nueva. Es decir, los prisioneros estarían cerca.
  • Lia – me llamó Davad –
  • Dime.
  • Me alegra que vayas descubriendo tus aptitudes de la fuerza, pero por favor intenta practicar en otro momento. – me dijo –
  • ¿Tu también aprendiste este truco antes de ser jedi verdad?
  • La verdad es que sí pero no lo perfeccioné hasta llegar al templo en Coruscant. Allí aprendí que cuando no completas correctamente el truco, como ha sido tu caso hoy, las palabras que le digas serán mucho mas potentes que cualquier otra cosa.
  • Gracias por la ayuda. Pero seguiré practicando.
  • No me gustaría interrumpir pero, delante tenemos una caravana que se va al sector norte. ¿Dónde vamos?
  • Hay que ir a la nueva galería – dije – Los prisioneros que trabajaran en ella, estarán ahí seguro.
  • Juguemos al escondite con este pequeño. – contestó Ark –
Ark se desvió ligeramente del grupo y buscó un lugar donde poder dejar el vehículo sin ser demasiado sospechoso. Bajamos del camión y nos dirigimos a la nueva galería.
La mina de especias de Nar Shaddaa como toda la luna, estaba construida a un modo muy vertical. Las galerías se abrían paso a través de la roca viva en galerías semi abiertas encaradas a grandes cañones naturales dónde se erigían las numerosas construcciones donde habitaban la mayoría de esclavistas, señores del crimen y caza recompensas de poca monta. Las secciones inferiores estaban destinadas a los desechos sociales locales, los antes nativos del planeta Nal Hutta. Pues precisamente hacia allí nos dirigíamos, estas galerías abiertas eran perfectas para el confinamiento barato de multitud de presos y esclavos, todos eran libres de salir, pero salir a una altura de mas de 1 Km. quitaba las ganas de dar ese paso, además permitía a los guardias amenazar con lanzar a aquellos que dieran mas problemas de los debidos... Las galerías entre sí solo eran accesibles a través de unos ascensores que se veían repartidos por toda la mina, construidos únicamente en el cañón, para no dejar mucha opción a salir de la mina incluso controlando un ascensor. Por suerte, como los trabajos en la galería que nos interesaba habían sido detenidos, no encontramos problema alguno en tomar el control de nuestro ascensor.

  • Uno de éstos debería llevarnos a la zona mas inferior, ahí estarán los prisioneros que buscamos – dije –
  • NS-5 nos lo abrirá. – Añadió Ark –

Mientras su juguete se conectaba a la consola principal de la puerta del ascensor, se empezaron a oír unos pasos por el camino que acabábamos de andar. Al parecer unos droides se nos estaban acercando.

  • ¿Lo habéis oído? – preguntó Davad –
  • Sí – contesté –
  • NS-5 acaba con esto mientras nos ocupamos de ellos – le dijo Ark a su pelota mientras sacaba su rifle –

Cogí el cuchillo dispuesta a todo, Davad me señaló unos salientes al lado de la pared que nos permitirían escondernos. Ark se subió a la parte alta del ascensor, permitiéndole así una mejor colocación de su rifle. Los droides estaban a nuestro alcance, eran unos diez, Davad me susurró que con el golpe de fuerza los podríamos lanzar precipicio abajo, y así lo hicimos. Salimos al unísono y usamos el golpe de fuerza, un montón de droides empezaron a volar por los aires. Oí como Ark disparaba un par de veces así que asomé la cabeza y vimos un escuadrón de refuerzo tras el primero. Ark había abatido a dos droides pero quedaban aún dos mas. De repente Davad salió disparado sin que hubiera tenido tiempo de reaccionar con el sable de luz encendido y en posición. Rebanó a esos droides como si fueran grasa de bantha. Yo cuchillo aún en mano, salí hacia el lado de Davad para comprobar que no eran ya peligrosos, mientras Ark bajaba del ascensor tras comprobar que no había ya peligro. De repente y tras Davad, a una voz de droide se le oyó decir
  • ANIQUILAR...

Entonces un grito salvaje como de un animal precedió a la caída del tipo de las orejas largas de la tienda del técnico sobre el droide, incrustando una especie de bola de gelatina en la cabeza.

  • Generador de campo de sigilo. – comentó Brakor –

Aquella simple bola pareció derretir literalmente al droide asesino que nos estuvo a punto de dejar KO al jedi. Miré a mi alrededor y Ark parecía decepcionado por algo, rápidamente se puso a comprobar como iba el trabajo de su amiguito, Davad le tendió la mano mientras le agradecía la oportuna intervención.

  • Gracias Brakor, sin ti seguramente ni Lia ni yo lo hubiéramos contado – señaló –
  • Bueno es normal, los ojos gungan son algo mas sensibles a los pequeños fallos de los campos de sigilo – contestó mientras estrechaba su mano firmemente –
  • ¿Alguien puede explicarme que ha pasado aquí? – pregunté –
  • ¿No sabes lo que es un campo de sigilo? – preguntó Brakor extrañado –
  • La verdad es que no es algo que abunde entre los caza recompensas y esclavistas – dije con ironía –
  • Por cierto Brakor – nos interrumpió Davad – ¿que haces aquí?
  • Su cara se apenó de repente y dijo.
  • Lo cierto es que traigo malas noticias para vosotros – dijo solemnemente – Hay un caza recompensas que te busca jedi.
  • Lo conozco y por favor llámame Davad.
  • Bien Davad... – siguió – el viejo Bin encontró un dispositivo extraño oculto en el casco de vuestra nave y se dispuso a deshabilitarlo cuando el dispositivo explotó acabando con la vida del pobre Bin.
  • Oh no! – exclamé llevándome las manos a la boca –
  • Al poco tiempo, apareció un caza recompensas que parecía esperar que fuerais vosotros los cadáveres y me encontró a mi con Bin. Me atacó y me dijo que te dijera “Por mucho que te escondas no podrás huir de mi eternamente jedi” – explicó –
  • Así que por eso se fue... – meditó Davad –
  • ¿Le habíais visto antes, cierto?
  • Es un maldito grano en el culo – añadió Ark –
  • Pues entonces os acompañaré hasta que vuelva a aparecer, entonces seré yo quien acabe con él. – sentenció Brakor –
  • Siento cortar el rollo – dijo Ark – pero tenemos un ascensor abierto que nos espera.
  • Será mejor seguir adelante pues, Brakor, me alegro de que nos acompañes. – comentó Davad –

Nos dirigimos todos al ascensor y allí Davad hizo las presentaciones formales de todos. Al parecer Brakor es miembro de una raza llamada gungan. Nunca había oído tal raza, pero me contó algunas cosas de su planeta natal y al parecer hace muy poco que su raza se ha incorporado formalmente a la sociedad galáctica, hasta hace unos años pocos eran los gungan que salían de su planeta por problemas internos entre las dos especies predominantes en el planeta. La verdad es que tener a un veterano guerrero entre nosotros daba una sensación de seguridad interesante, además podíamos contar con su experiencia en la zona, mas que en mis viajes relámpago enjaulada a través de las minas.

Mientras bajábamos interminables niveles a través de la excavación, todos ellos parte de otras galerías o de túneles de acceso para los esclavistas o droides todos estábamos bastante silenciosos, Davad parecía concentrarse, como si estuviera a punto de realizar algún tipo de prueba personal, Brakor apenas estaba en éste mundo, su mente no estaba con nosotros, supuse que seguramente estaría pensando en el viejo Bin, por otra parte Ark parecía mas interesado en comunicarse con su pasatiempo preferido, su “pelota”. Así que me puse a hablar con Brakor.

  • Oye Brakor...
  • Dime Lia. – dijo como saliendo de un trance –
  • ¿Cuánto tiempo hace que estás trabajando aquí en Nar Shadaa?
  • Pues... deja que lo piense. Quizá algo mas de dos años. ¿Por qué?
  • Por si conoces a un coleccionista de esclavos que vive por esta zona...
  • ¿Coleccionista de esclavos? – dijo asombrado –
  • Ya sabes, un esclavista que colecciona esclavos de todas las especies.
  • Pues no, lo siento, no conozco nadie así – contestó apenado –
  • No, tranquilo, solo preguntaba...
Tras unos segundos llegamos a la zona baja de la mina, según Brakor y yo, la zona donde deberíamos encontrar a los prisioneros. El ambiente estaba enrarecido, había algo en el aire que no era normal, incluso para una mina...

Salimos a una galería que tenía una sola dirección, de modo que la cogimos, mientras bajamos Davad sugirió que nos mantuviéramos alerta, Ark no parecía querer sentirse indefenso pues rápidamente sacó su rifle y lo sujetó firmemente con ambas manos como si de un soldado se tratara. En vista de la situación decidí sacar mi vibrocuchillo y entonces noté la mirada de Brakor le devolví la mirada como diciéndole “¿Qué pasa?” y se me acercó y me dijo en voz baja
  • Por que no intentas coger el cuchillo “así” – dijo mientras hacía el gesto con uno de sus machetes – Lo notarás mucho mas firme y es mas rápido para rebanar un cuello.
– Tras probarlo –
  • Mas firme si parece...
Se alejó al frente del grupo de nuevo con una sonrisa en la cara. No sabía que esperar de éste tipo. No parecía malo, pero no deja de ser un soldado... Un soldado que ayuda a la república. Mis cavilaciones se vieron frustradas por una voz al fondo del sendero que seguíamos.

  • Chico! – gritó – ¿Has tardado mucho no?
  • Nusk! – dijo Davad asombrado – ¿A que has venido lagarto?
– Tras una sonora risa –
  • A acabar contigo por supuesto! – dijo Nusk –

Era un trandoshano y tenia un sable de luz apagado en la mano, con el que estaba jugando. Llevaba unas prendas muy oscuras pero no era una túnica como la de Davad, era mas ropa urbana pero en negro. Lo mas impactante de la escena era que estaba sentado sobre una pila de cadáveres. Al parecer había matado a todos los prisioneros para atraernos hasta él.

  • Chicos – dijo Davad hacia el grupo – Mas vale que os marchéis, aquí no tenéis nada que hacer.
  • No te hagas el héroe muchacho, no vale la pena. – replicó Brakor –
  • Éste tipo es un jedi oscuro, es un usuario de la fuerza, no tenéis opción.
  • Yo sí, - dije poniéndome en guardia al lado de Davad. -
  • Oh! Que conmovedor, tu amiguita putita cree que puede ayudarte.
  • NO ME LLAMES PUTA, ASQUEROSA BABOSA! – le grité con rabia –
  • Guau! Tiene malas pulgas – risa –
  • Lia quédate detrás, esto es muy peligroso. – Me dijo Davad –
  • Yo no dejaré a Lia sola. – Dijo Brakor con decisión –
  • Os espero arriba, si no habéis vuelto en diez minutos os daré por muertos y me iré, suerte. – dijo Ark –
El tal Nusk se incorporó y se acicaló el chaleco de cuero negro mientras aguantaba su sable en el aire. Lo agarró con furia y lo encendió, su luz roja brillaba con una fuerza amedrentadora. Davad se concentró parecía como meditando, acercó tranquilamente su mano a su sable y éstos a su centro. Encendió el sable a la par que dijo.

  • Ésta será tu última oportunidad Nusk, el camino que has elegido no es el correcto, te destruirá!
  • No me lo puedo creer – replico Nusk – ¿pretendes devolverme a la luz? – y añadió una enésima risa –
  • El lado oscuro sólo parece mas fácil, pero aún estás a tiempo.
  • El tiempo se te va a acabar a ti jedi.

Nusk empezó el combate con la fiereza de un dragón Krayt, Davad bloqueó el primer golpe que lanzó su rival directo a su cabeza, como si quisiera partirlo en dos. A diferencia de Nusk, salvaje y violento, Davad se mantenía en una postura mas tranquila, mas confiada. Los golpes de Nusk se sucedían pero daba la sensación de que era Davad quién mantenía el control del combate. Sus sables se cruzaban ante las miradas de ambos pero era Davad quien estaba ganando terreno. Una combinación rápida de golpes bloqueados por Davad acabados en un contundente golpe final le permitieron a Nusk saltar hacia atrás a tomar aliento.

  • No tienes por que acabar aquí Nusk. – dijo Davad –
  • CÁLLATE JEDI!

Como un animal volvió a saltar sobre Davad y éste seguía manteniendo un control sobre su adversario que parecía molestar mucho a su enemigo. Nusk lanzó un rápido corte a Davad que desvió pero con el que se liberó de una mano y golpeó a Davad con la fuerza y le lanzó a pocos metros de Brakor y de mí. No se esperaba ésa jugada por parte de Nusk, quién con una rabia feroz había saltado de nuevo a clavar a Davad contra el suelo gritando:
  • ESTÁS MUERTO JEDI!!
Entonces me adelanté hacia Davad y me puse frente suyo, oí que Brakor dijo algo, pero no le presté atención. Me concentré en Nusk que caía directo hacia mí y le propiné el mejor golpe de fuerza que fui capaz de ofrecer. Nusk salió despedido en dirección opuesta a la que pretendía cayó unos cuantos metros atrás y rodó por el suelo. Al levantarse, como listo para echarse a la carrera, con una mano en el suelo y el sable encendido en la otra me dijo:
  • Muy bien acabas de ganarte ser el segundo plato. ¡ZORRA!
Entonces una mano se apoyó sobre mi hombro, era Davad que se había incorporado y estaba mirando fijamente a Nusk como decepcionado.
  • Gracias Lia, pero contrólate, no me gustaría que sigas su senda del odio, tú que eres una buena persona.
No dije nada, sencillamente lo miré y me di cuenta de toda la rabia que le había propinado en ese golpe al lagarto ese. Nusk decidió que había descansado lo suficiente y volvió a la carga con un estilo de pelea algo distinto, igualmente agresivo pero más plano, a Davad le costaba mas bloquearlo, pero aún así tenía el combate a su favor. Ahora Nusk no hablaba estaba como a la espera de algo. Intentaba buscar el punto débil de Davad supongo. Nusk propinó un golpe de sable muy contundente a Davad mientras con la rodilla contraria le golpeó en las costillas, Davad se encogió por el golpe y Nusk aprovecho el momento para sacar un segundo sable láser oculto, lo encendió en el aire y dijo:
  • ¡Muere!
Ésta vez estaba tranquila, serena, en comunión conmigo misma. Pero fui igualmente oportuna pues ésta vez golpeé al sable de luz enviándolo un par de metros mas allá.
  • Maldita PUTA!
Davad aprovechó la ocasión revolvió el sable y le cortó la mano que sostenía el sable de su rival y éste cayó al suelo. El grito de dolor de Nusk debió de oírlo hasta Ark... Yo fui a buscar el sable que había lanzado para que Nusk no pudiera usarlo mas. Pero cuando estaba a medio camino, Davad me lo impidió con la mirada, me dio a entender que no era una buena idea... Tenía su sable de luz apuntando al cuello de Nusk, impidiendo cualquier peligro.
  • El lado oscuro no te hace mas poderoso, solo mas vulnerable a la luz y la verdadera comprensión de la Fuerza, entiéndelo Nusk, aún no es demasiado tarde... – dijo Davad –
Brakor me miraba a mi y analizaba la situación, no parecía aprobar lo que Davad pretendía hacer.
  • No puedo salvarme chico.
  • Bobadas, rechaza el lado oscuro y ven conmigo, podrás redimirte.
  • Quizá... quizá tengas razón chico...
Davad tendió una mano a Nusk para levantarlo del suelo apartando el sable de luz. Nusk se incorporó y su mano izquierda agarró firmemente lo que quedaba de su brazo derecho.
¿Brakor puedes adelantarte para intentar que Ark no se vaya? – le dijo –
Ese pequeño momento lo aprovechó Nusk para con la mano izquierda atraer el sable que yo no llegué a coger e intentar dar el golpe final a Davad, entonces yo cuchillo en mano, se lo clavé por la espalda. El movimiento de Nusk se detuvo por un segundo.
  • Tenía que haberte matado la primera...
Davad reaccionó entonces y vio como Nusk, sable encendido en mano, con mi cuchillo en su espalda intentaba golpearle y él reaccionó instintivamente accionando su sable de luz y cortándole la cabeza, sin dañarme a mí claro.
  • Lia! – oí que decía Brakor –
  • Está entera Brakor, no te preocupes. – sentenció Davad –
  • Estas bien Lia – me preguntó –
  • Sí, no es la primera vez que mato a alguien... Pero nunca me había sentido tan mal por hacerlo...
  • No te preocupes Lia – dijo Davad – no tuviste elección, era o él o nosotros.
Davad recogió ambos sables y tras comprobar que no había ningún superviviente nos marchamos a buscar a Ark.

Fue bastante mas fácil de encontrar de lo que habría pensado, pues estaba en el la puerta del ascensor que nos había bajado, pero sin ascensor...

  • ¿Qué ocurre Ark? – pregunté –
  • Disfruto de la humedad local mientras espero el ascensor. ¿y vosotros, os habéis divertido?
  • Ya hablaremos de eso mas tarde – dijo Davad – ¿Que pasa con el ascensor?
  • No baja. – sentenció Brakor – Protocolo de seguridad, tenemos que salir de aquí volando.
  • ¿Pero por dónde? – pregunté nerviosa –
  • El acceso para droides – contestó Ark –
  • Exacto. – dijo Brakor –
  • Vamos, tenemos que salir de aquí antes de que todo esto estalle. – exclamó Davad –

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