Cuando estuvimos ya fuera de la orbita de Coruscant, Gyral preguntó a nuestro piloto sobre su experiencia. Al parecer hacia poco que había empezado a navegar por largas distancias, pero su jefe le había visto en casi todos sus viajes espaciales y confiaba en él, lo cual era suficiente para Gyral. Debía de confiar mucho en su amigo para dejar que un novato nos llevara a un planeta retrasado tecnológicamente e irse a dormir tan tranquilo mientras surcábamos la ruta comercial Perlemiana.
Voy a descansar un rato, avisadme antes de aterrizar – dijo Gyral –
De acuerdo Gyral. – comenté – Por cierto Kelmon, ¿cuánto hace que eres piloto?
Pues, hará unos seis meses que encontré este trabajo de transporte, pero lo de pilotar lo llevo en la sangre. Mi padre también era piloto, era de lo mejor del Borde exterior – añadió con una sonrisa –
¿Eres del borde exterior? – pregunté interesado – Yo soy del sistema de Tatooine.
¿Tatooine? ¿No es donde se disputan carreras de vainas?
Sí! ¿Te gustan?
Bueno es algo arriesgado para especies con sólo dos ojos o reflejos llamémoslo normales.
La verdad es que si es algo arriesgado, pero hace unos años, ganó un chico nativo.
Sí recuerdo haber oído algo, fue el primer humano en ganar. Oí que tiempo mas tarde se convirtió en jedi.
Pues no lo sé, pero la verdad es que fue todo un acontecimiento para nosotros.
De repente, mientras charlaba con Kelmon, un sonido de alarma comenzó a sonar en un panel de la cabina del piloto. Kelmon comprobó que ocurría.
Vaya, al parecer tenemos un pequeño problema técnico. – dijo –
¿Pueden solucionarlo los droides?
Pues va a ser complicado, la única unidad R2 de que disponía se estropeó de camino a Coruscant por una lluvia solar. Tendré que salir a repararlo, ¿podrás pilotar?
La verdad es que no tengo ni idea. – confesé –
Entonces tendrás que ir a repararlo tu, no te preocupes no es complicado.
¿¡Estás loco!? – exclamé –
Tranquilo solo hay que darle a un par de botones de manera manual y conectar un cable. El traje te sentará bien no te preocupes.
Y sin saber muy bien como había llegado a ese punto, me encontré subiendo por una escalera con un traje espacial puesto y cargando una pequeña caja con una unidad de energía portátil. Abrí la escotilla. Y comprobé que el arnés estaba bien sujeto. Cerré la escotilla tras de mí y abrí la siguiente escotilla. Estábamos navegando a una velocidad pasmosa, nada que ver con un aerodeslizador. Por suerte había una escalera que llevaba al panel al que pretendía acceder. Seguí el camino marcado.
Estoy ahí.
Bien, ves una palanca a la derecha de un panel plegado, ¿verdad?
Sí.
Pues tira de ella y dime que ves
Hay un panel y dice que hay que cambiar no sé que.
Si, si tranquilo, acciona el sistema de cambio manual y veras una caja negra
Correcto.
Tienes que quitar el cable de alimentación de la unidad de energía vieja y sacarla, para poner la que llevas contigo.
Bien, casi estoy... Ya.
Ahora cierra la caja donde estaba y vuelve a accionar el botón del cambio automático.
Hecho.
Buen trabajo Davad. Vuelve dentro.
Tras cerrar la escotilla esperé a la represurización. Una vez pude respirar de nuevo, volví al interior de la nave algo nervioso. Dejé el traje y la unidad de energía gastada en su sitio y fui a la cabina de nuevo.
Estás hecho un profesional! Se nota que eres un jedi.
Bueno la verdad es que aún soy un padawan.
Pero con bastante potencial chico – añadió Gyral –
Maestro! – exclamé asustado –
Llámame Gyral, acuérdate. Y no me parece bien que no me avisaras, pero lo has hecho bien Davad.
Gracias Gyral.
¿Dónde estamos piloto? – preguntó Gyral a Kelmon –
Ya estamos cerca del sistema Tanaab, ahí cambiaremos rumbo dirección Kashyyyk.
Bien. Davad, ¿por qué no vas a meditar el resto del viaje? Quiero que recapacites en todo lo que podría haber salido mal en tu excursión espacial.
Sí, maes... ...Gyral.
Así que me fui a un camarote y me senté en el centro. Fui repasando todos los pasos que di buscando todo lo que podría haber salido mal. El arnés, la escotilla, el traje, la unidad de repuesto, la unidad vieja, el sistema de apertura de los paneles... todo esto lo había tenido en mente. ¿Qué quería que viese? Había estado cauteloso con todo, ¿con todo? ¡No me fijé para nada en el espacio! Un pequeño pedazo de roca flotando podría haberme matado. Me levanté y fui a ver a Gyral y le conté mis conclusiones. Me miró con una cara de satisfacción y no dijo nada, se sentó como antes y siguió hablando con Kelmon sobre las características de la nave.

Se llama Wabu, es nuestro comité de bienvenida. Nos llevará hasta su jefe. Al parecer tienen algo de prisa para solucionar éste problema.
Puedo preguntar ¿qué problema tenemos que solucionar Gyral?
Pues me temo que el hermano del jefe del poblado Chesar bajó a buscar a unos mineros que podrían haber en unas ruinas del planeta para echarlos, pero no regresó. Entonces el jefe Vegar mandó llamar a un grupo de mineros que encontraron en otra zona del planeta de camino hacia las ruinas. Éstos no parecían saber nada, pero antes de ajusticiarlos Vegar llamó al templo jedi en busca de ayuda. Y aquí estamos.
Aquellos wookies realmente eran tan impresionantes como me habían contado. Iban armados con una especie de ballestas láser, aunque eran grandes y parecían tan fuertes como contaban. Sus pelajes eran en su mayoría diferentes tonos de marrón y alguno negro o gris. Sin embargo no eran lo retrasados que cabía esperar, quizá sí tecnológicamente, pero eran una sociedad organizada y bien avenida. Y lo más importante aún, respetaban a los jedis como aliados, lo cual era un gran alivio.
Llegamos a una tienda vigilada por un par de wookies bastante imponentes, que nos dejaron pasar sin problemas. Allí un wookie que parecía mas bien anciano por su gris pelaje. Se levantó a nuestra entrada y fue hacia Gyral, volví a oír esa extraña lengua, que luego Gyral tuvo que traducirme.
Habéis llegado! Bien, estos son los asesinos – dijo señalando al grupo de mineros –
Estamos aquí para ver si han asesinado a alguien o no. Llegaremos al fondo de éste asunto. Pero para ello necesitaremos bajar a la superficie jefe Vegar.
No me complace que bajéis vosotros solos a la superficie. Pero confío en ti Maestro Gyral. Wabu os puede acompañar, ¿qué me dices?
Sin animo de ofender jefe Vegar, mi alumno y yo podemos movernos solos por la superficie. Tan solo necesitamos indicaciones de donde están las ruinas hacia las que fue Chasa. El resto es cosa nuestra.
Así sea pues! Wabu acompáñalos al elevador e indícales el camino. Déjales marchar solos. Suerte Gyral, pero recuerda, si no vuelves mañana haré cumplir mi ley y luego informaré al consejo jedi de tu desaparición.
Muy amable Vegar. Confía en nosotros. Volveremos antes de mañana por la noche.
Entonces el wookie llamado Wabu nos mostró la salida de la tienda del jefe Vegar. Y nos condujo a otra zona del poblado mientras Gyral me contó la conversación completa con el jefe wookie. Al poco nos encontrábamos frente a un elevador muy rudimentario vigilado por un wookie que tras hablar con nuestra escolta, se apartó y nos invitó a subir a él. Así que subimos al artilugio los tres y nos bajaron hasta la superficie del planeta. Tras lo que parecían indicaciones por parte del wookie, éste volvió a subir a la ciudad de los árboles.
Bien Davad. Ahora tenemos que buscar unas ruinas algo mas al sur. Aún es de día, pero en un par de horas habrá oscurecido, la noche en Kashyyyk dura casi 16 horas, así que lo más probable es que antes del amanecer volvamos a estar aquí. Por si acaso, nos perdiéramos he colocado un localizador en el elevador.
Bien.
Procura no alejarte de mí y si tienes que bajar la guardia que sea en un claro del bosque, a los animales de ésta selva les cuesta atacar en los claros. ¿Comprendido?
Sí Gyral.
La verdad es que estaba nervioso pero me apetecía ponerme a prueba en un entorno totalmente distinto al habitual. Así que avanzamos aprovechando las pocas horas de luz que nos quedaban dirección sur. Avanzábamos sin pausa pero sin correr. Gyral no quería dejarme atrás y no quería alertar mas de lo necesario sobre nuestra presencia. Había una humedad agobiante que parecía ser la que daba tan exuberante vida y a su vez parecía ser motivo de lucha entre especies animales y vegetales.
Después de media hora de viaje encontramos un claro en la selva. Allí parecían haber restos de vida inteligente bastante recientes. Gyral y yo nos acercamos y fuimos inspeccionando las diferentes partes del campamento. Es como si hubieran hecho un perímetro seguro de algún modo. Había puntos donde claramente había habido algún tipo de maquinaria alrededor de todo el campamento. Una instalación así necesita de mucha energía y la luz que llega a la superficie del planeta no es suficiente para usar colectores fotovoltaicos. De modo que es posible que estuviéramos bajo la pista de los que andábamos buscando.
De golpe, sentí algo y me giré hacia Gyral, él ya lo había sentido y estaba mirando perplejo hacia uno de los árboles. Miré y había una especie de soldado, con una armadura bastante rara, parecía hecha a mano. Llevaba un casco típico de los pilotos Kel-Dor y una especie de mochila de propulsión. Estaba a unos 20 metros sobre el suelo y señaló a Gyral.
¿Tú eres el maestro verdad? – dijo a Gyral – Pues te toca luchar.
Aquél soldado desenvaino un par de blásters. Y disparó a Gyral que desenvainó el sable de luz y empezó a repeler el ataque.
Davad corre! Sigue tú, yo me ocupo de él
Pero Gyral, puedo ayudarte!
Es una orden! Sigue sin mí!
Vi como Gyral corría hacia él y saltaba mientras su enemigo encendía su mochila a propulsión y lo esquivaba. Yo aproveché para seguir dirección las ruinas siguiendo las indicaciones de Gyral. Tras correr unos 500 metros a través del bosque dejé de oír los blásters, así que pensé que en breve vería aparecer a Gyral. Esperé una media hora pero no apareció. Así que pensé que nos veríamos mas adelante.
Seguí dirección sur casi media hora más, cuando vi que empezaba a oscurecer, en media hora sería de noche y eso no era bueno. De repente vi una criatura autóctona, era como una especie de cerdo, pero con extremidades mas largas y una cabeza descomunal para su tamaño, con colmillos y garras. Por desgracia él me vio a mi primero y vino hacia mí. Sin pensármelo dos veces active mi sable láser y salté por encima de la bestia cortándole la cabeza en el salto. El pobre animal murió sin saber que le había matado. No era la primera vez que tenia que matar a alguien que me atacaba con mi sable láser, pero nunca era agradable. Me sentí aliviado por mí y apenado por el animal. Pero bajé mi guardia un segundo mientras pensaba todo esto. Y Gyral me comentó donde podía bajar la guardia y no estaba en un claro. Oí un grito de otro animal como el que yacía muerto tras de mí. Salté hacia arriba y me agarré a una rama, tres bestias mas acababan de arrollar el lugar en el que me encontraba. Solté una mano encendí de nuevo el sable y me dejé caer. El primero murió en el acto, el segundo no tuvo tiempo de reaccionar, pero el tercero me golpeó por detrás, rasgándome la capa jedi y provocándome poco mas que contusiones en la espalda. Me deshice de los jirones en que se había convertido mi capa y me decidí a atacar al animal. De una estocada le corté ambas garras, rodé por el suelo para esquivar sus fauces y al levantarme su cabeza cayó al suelo mientras su cuerpo inerte permaneció inmóvil unos segundos.
Guardé mi sable y sin poder mirar la carnicería que dejé tras de mí, seguí avanzando. La noche acabó llegando inevitablemente. No había camino marcado y tan solo tenía una dirección como guía. Recorrí casi una hora más a oscuras esquivando algunas manadas de animales salvajes como los que ya había tenido que matar cuatro, empezaba a perder la fe en las direcciones de los wookies cuando de repente vi unas luces, similares a las que pondría un campamento que se puede permitir el lujo de un perímetro de seguridad. Me acerqué con cuidado, evitando ser visto. Tenían un sistema de torretas rodeando el campamento, había unos cinco hombres armados, ninguno de ellos parecía un minero. Parecía mas bien un grupo de mercenarios. Como no sabía si las torretas estaban activas o no decidí ponerlas a prueba, cogí una pequeña roca y la lancé al alcance de la torreta. Inmediatamente reaccionó vaporizando la roca. Había que buscar un modo de entrar.
Desde la relativa seguridad de la selva rodeé todo el campamento y decidí entrar por la zona mas alejada a donde se encontraban los mercenarios. Al parecer tenían algunos módulos portátiles para dormir y una gran cantidad de equipaje. Supongo que armas y munición. Fuera había unos cinco hombres pero había ocho módulos divididos en dos bloques, así que supuse que habría más mercenarios dentro.
Usando la fuerza desvié los sensores y el cañón de una de las torretas más alejadas del grupo. Una vez echo, corrí para pasar al interior del perímetro seguro. Corrí y salte al interior sin ser visto, volví a dejar la torreta como estaba antes de mi incursión.
Me escondí tras lo que parecían ser unos generadores portátiles. Seguí hasta que vi la entrada a uno de los dos bloques de módulos, procuré no ser visto y eché un vistazo rápido al interior de uno. Parecía vacío, así que entré y cerré la puerta tras de mí. Uno por uno estuve comprobando todos los módulos y todos estaban vacíos. Excepto el último. Ése módulo estaba cerrado. Abrí con sumo cuidado y miré. Había alguien durmiendo en el suelo. Estaba atado de pies y manos y había sido golpeado repetidas veces.
Me colé dentro, me acerqué al cautivo, era un hombre zabrak, estando a su lado le tapé la boca y le hice señas para que se callara.
Vengo a sacarte de aquí, así que no hagas ruido.
Desaté al zabrak y le pregunté que estaba pasando. Me contó que había cinco mercenarios que se habían apoderado de una caravana minera. En principio habían sido contratados para defender la caravana pero mataron a los mineros y se apoderaron de la caravana al creer que estaban buscando algo realmente valioso. El cautivo me contó que se llamaba Ark Dothben y que lo dejaron con vida por que era el único que sabia como desplegar el sistema de torretas defensivas para crear el perímetro de seguridad. Así que usé mis aptitudes sanadoras de la fuerza para curar sus heridas y decidimos recuperar el equipo de Ark y luego marcharnos de allí, pero nuestro plan no iba a ser posible. Alguien estaba abriendo la puerta desde el exterior. Activé mi sable láser y me encaré al posible enemigo. Cuándo vi que era... ¡Gyral Nade! Nunca me había alegrado tanto de ver a mi mentor. Me miró con satisfacción y me dijo
Veo que te espabilas bien Davad
Tengo un buen ejemplo – dije sonriendo –
¿Quién es tu nuevo amigo? – me pregunto Gyral –
Ark Dothben, usted su maestro supongo.
En efecto, pero mejor vamos. Hablaremos luego.
Gyral salió del bloque de módulos con mucha tranquilidad. Le seguí y pude ver que no había nadie allí. Le comenté sobre los mercenarios que vi al llegar y me dijo que les había dado una distracción para varias horas. Supuse que les debió de conducir cerca de alguna guarida de aquellos extraños animales, dejando nuestro camino libre. Al salir, buscamos el equipo de nuestro nuevo compañero. Ark fue hasta el otro bloque, supongo que en busca de sus cosas. En breve salió de allí con una pequeña mochila a la espalda y una especie de escopeta bláster en las manos.
Qué demonios es eso Ark? – pregunté extrañado –
Protección. – respondió solemnemente –
Vamos. Deberíamos salir de aquí lo antes posible. – Añadió Gyral –
Al parecer Gyral no había desistido de encontrar al wookie Chasa o en su defecto, lo que quedara de él. Por lo que nos dirigimos al sur, allí conté como había conseguido entrar sin ser objetivo de las torteas defensivas. Ark me miró y se fue hacia las torteas, abrió el panel introdujo un código y todas las torretas se desactivaron al unísono. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que Ark podía ser una especie de técnico o de ingeniero mas que un minero. Gracias a la oportuna desactivación del perímetro de seguridad nos fue fácil salir del campamento antes de que volvieran los mercenarios. Apenas habíamos andado cincuenta metros que oí un sonido que me resultaba familiar. Era la mochila a reacción de aquél caza recompensas. Al parecer Gyral no había acabado con él, solo le había dado esquinazo. Nuestro enemigo parecía no tener ganas de dejar escapar a su presa. Se posó sobre unas rocas unos metros delante nuestro.
Estoy harto de ti jedi, trabajas demasiado lento y yo necesito cobrar, así que se acabó nuestro trato.
Miré a Gyral Nade con incredulidad y le dije:
¿De qué está hablando Gyral?
No podías mantener la boca cerrada ¿verdad? Veo que tendré que acabar con tu fama de caza-jedi yo mismo. – gritó Gyral airado –
Será mejor que nos vayamos de aquí Ark, conozco una salida, ¡vamos!
Eché a correr siguiendo la indicación que Gyral había dejado en el elevador wookie. Mientras oí como se activaba un sable láser... ¿doble? Miré atrás y vi a Gyral con un doble sable... ¡rojo! ¡No podía ser! ¡Gyral conocía los secretos del lado oscuro! Lo peor de todo es que quiso deshacerse de Ark en primer lugar. Desenvainé mi sable y salté para evitar la trayectoria de su espada con la mía, pero no era capaz de saltar esa distancia... Entonces Ark me sorprendió al girarse y usar el arma que había ido a buscar. Aunque consiguiera dar a Gyral no podría evitar su muerte. Pero el arma que fue a buscar resultó ser un generador de escudo mono-personal que creó un escudo semiesférico a su alrededor bloqueando el sable de Gyral. Gyral extrañado por el invento, arremetió dos, tres hasta cuatro veces el escudo antes de darse por vencido. Ark, salvó la vida y no gracias a mí. Entonces de fondo se oyó la voz de nuestro enemigo.
No te olvides dónde está tu enemigo escoria jedi – dijo justo antes de disparar sus blásters –
Gyral se dio media vuelta y empezó a repeler el fuego enemigo con su sable doble. Ark aprovechó el momento para seguir a Davad a través de la selva. Estábamos a hora y media del campamento wookie, si conseguíamos llegar allí de una pieza sería un milagro. Mi maestro revelado como un caballero sith, un caza recompensas con una mochila a reacción y especialista en acabar con jedi. Ganara quién ganara íbamos a tener a un rápido y letal enemigo persiguiéndonos. Mientras corríamos Ark se acercó a mi y me dijo:
Yo iré apartando a las bestias con el escudo. Solo si es estrictamente necesario lucharemos con ellas. Tenemos que alejarnos de aquí lo máximo posible. – dijo con el aliento entrecortado –
Yo te cubriré las espaldas con el sable de luz. – añadí –
Lo cierto es que no soy capaz de recordar muy bien si encontramos muchas o pocas bestias, solo sé que las que se cruzaron en nuestro camino eran expulsadas por el arma de Ark y yo les cortaba las extremidades para evitar que nos siguieran. Era una carrera a la desesperada por sobrevivir. Cada 500 metros indicaba a Ark la dirección que debíamos tomar pues él iba delante pero era yo quién sabia por dónde escapar. Estuvimos teniendo suerte durante casi una hora, cuando de repente vimos un animal de colosales proporciones. Medía casi 5 metros, se apoyaba sobre sus patas traseras mientras en las manos tenía unas garras grandes y afiladas solo superadas por sus dientes, tan numerosos como exuberantes, pues no cabían en su enorme mandíbula. Al parecer se trataba de uno de los animales más temibles de la superficie de Kashyyyk, el rancor. Ni Ark ni yo supimos muy bien lo que hacer. Entonces saqué fuerzas de flaquezas y pasé al frente blandiendo mi sable de luz frente al rancor. Ark sacó un bláster de su mochila y trepó por un árbol diciéndome que iba a intentar cegar al monstruo.
El rancor parecía luchar a golpe de garra, durante dos o tres embestidas fui capaz de esquivarlas mientras Ark hacía puntería con sus ojos. Por desgracia me acabó cogiendo e intentó comerme cuando Ark, muy certero, hizo diana en la garganta del animal, provocando que me soltara, gritando de dolor. Puso sus enormes manos en su boca cerrada y durante un escaso segundo permaneció inmóvil, tiempo que Ark aprovechó para acertarle en un ojo, mientras yo, sable en mano, cortaba los tendones de sus pies. La bestia se zarandeaba pero no cayó, se apoyó sobre el árbol en el que estaba Ark, tirando al suelo a mi nuevo compañero. Entonces un rugido totalmente distinto me sobrecogió, un wookie había saltado a la espalda de esa bestia clavando las garras como una furia en su cuello. El rancor no esperaba ese ataque y finalmente cayó, tiempo que aproveché para comprobar el estado de Ark. Se había roto el brazo, usé mis poderes de la fuerza para curarle en la medida de lo posible y le ayudé a incorporarse. El wookie furioso estaba delante nuestro cuando nos levantamos. Su furia pareció desvanecerse tras haber visto lo que hice con Ark.
Se dio media vuelta y vi una espalda totalmente calcinada, al parecer alguien había atacado a éste pobre wookie con un lanzallamas. Usé la poca ayuda de la fuerza que podía usar para aliviar todo lo posible el sufrimiento de éste wookie, seguramente debería de tratarse de Chasar, que debió de luchar con alguno de los mercenarios. Pero me equivocaba, su contrincante no era un mercenario, sino el enemigo que nos habló desde lo alto de un árbol.
Impresionante, habéis sido capaces de tumbar a un rancor – dijo con un tono burlón – Yo maté mi primer rancor a los 17 años. Antes de contar con mochila a reacción. Sinceramente chico, tu antiguo maestro ha sido una decepción. Pensaba que los jedi eran poderosos. Espero que resultes algo mas interesante ahora que he visto de lo que eres capaz
Sus ropas estaban aparentemente intactas, aunque un dispositivo que tenia en su brezo izquierdo estaba claramente inutilizado, probablemente por un corte de sable de luz. En su cinturón pude ver dos sables, uno doble y uno que era claramente el de Gyral Nade. Al parecer éste tipo era un auténtico cazador de jedis. Miré a mi alrededor y por primera vez no me sentí solo, Ark a quién apenas conocía y Chasar el wookie ambos miraron al caza recompensas con la mirada del que va a combatir. Así que a diferencia de Gyral, yo no estaba solo. El caza recompensas sacó un bláster y empezó a disparar, Ark se adelantó y usó el generador de escudos para absorber los impactos, el wookie rápidamente comprendió de la utilidad de ése artilugio en nuestra situación y se puso a cubierto junto a Ark y a mí.
Con que esas tenemos eh – dijo mofándose –
Bajo usando su mochila, guardó su bláster y antes de que pudiéramos reaccionar ya había lanzado un cable que atrapó a Chasar, reactivó su mochila llevando al wookie con él. Se elevó mas de lo que podíamos ver y en las alturas... lo soltó. Chasar cayó como una piedra a través de la vegetación de su planeta rompiendo ramas y ramas en su caída. Aterrizó sobre el cuerpo del rancor muerto. Se hundió en su cadáver como un meteorito. Nuestro enemigo aterrizó a unos pocos metros detrás nuestro, encendí mi sable y soltó una carcajada.
¿Crees que vas a poder derrotarme cuando tu maestro ha muerto en el intento?
Ajustó unos botones de un dispositivo en su brazo derecho mientras yo corría hacia él, elevó el brazo, me apuntó y salté por encima suyo. ¡Un lanzallamas! Mi sable no podía devolver eso. Me siguió apuntando con el brazo provocando pequeños incendios a mi alrededor, oí un sonido de bláster y a nuestro rival gritar de dolor. Me giré y vi como Ark empuñaba su bláster, había disparado a la mochila a reacción y el fuego estaba teniendo problemas. ¡Usaba el mismo depósito, claro! Fue en ese momento en el que tuvimos la sensación que podíamos derrotarle. Entonces el caza recompensas volvió a blandir su cable ésta vez sobre el generador de escudos de Ark, se lo acercó y lo destruyó.
Ya no hay mas juguetitos molestos
Ark entonces estaba totalmente indefenso y ésta vez no pensaba dejarlo solo. Corrí hacia él, sable láser en mano, nuestro rival sacó el fusil bláster y apuntó a Ark, pero esta vez yo fui primero y conseguí cortarle el brazo a mi paso por su lado. Gritó de dolor y Ark tuvo tiempo de dispararle en la cabeza, el bláster rebotó en su casco rompiéndolo, su anaranjeada piel estaba sangrando, así que realmente era un Kel-Dor.
Volveremos a vernos niñatos, esto no acaba aquí. – sentenció con tono amenazante –
Antes de tener tiempo de recuperarnos Ark fue a ver si el wookie había sobrevivido a la caída. Lo encontramos mal herido, pero vivo. Lo recogimos y lo incorporamos entre los dos como pudimos, era muy pesado, pero pudo andar en cuanto lo incorporamos. Realmente son seres magníficos. Comprobé por última vez la señal del pueblo wookie, pero Chasar ya nos indicó el camino correcto. Nos quedaba menos de media hora de viaje a buen ritmo, pero ahora no teníamos el apoyo del escudo de Ark. Los tres nos dirigimos al elevador tan rápido como nuestras fuerzas nos permitieron, derrotar a un rancor y casi acabar con un caza recompensas cazador de jedi habían dejado nuestras fuerzas exhaustas. Más rápido de lo que cabía esperar el wookie se detuvo y señaló al cielo, gritó y unas luces se asomaron a lo que parecía un balcón. Encendí mi sable para indicar que estábamos ahí. Pero nuestra tranquilidad iba a durar poco. Las bestias que tan fácilmente habíamos apartado viniendo hasta aquí ya no eran un rival fácil.
Ark empuñó su bláster y yo blandí mi sable de luz. Le dije a Ark que tan rápido como pudiera subieran él y el wookie. Estaba cansado, pero debía guardar mis últimas fuerzas para sobrevivir hasta que llegara el elevador. Me adelanté y Ark me cubría, intentaba ser lo mas eficiente posible, les cortaba los ojos, las piernas o la cabeza si no tenía otra opción, parecían no acabar nunca, Ark consiguió abatir a unos cuántos antes de que me clavaran sus garras. De repente dos blásters fueron disparados a lado y lado de mi posición. Al darme la vuelta vi al wookie Wabu disparando su ballesta láser a los enemigos. Era capaz de acabar con dos, tres o cuatro simultáneamente. Ark ya había subido a Chasar al elevador, yo subí tras ellos mientras Wabu hacía elevar la plataforma automáticamente mientras desde la rampa seguía disparando. Cuando la altura lo permitió guardó su ballesta y comprobó el estado de Chasar. Hizo unos gruñidos incomprensibles para mí, pero al parecer resultó ser algo bueno. Me acerqué a Ark y le estreché la mano.
Gracias, sin ti no habría salido con vida de aquí.
Lo mismo digo.
Al llegar arriba Wabu dejo a Chesar con otro wookie y nos acompañó a Ark y a mí a la tienda de Vegar. Allí los mineros capturados nos miraron con expectación. Uno de ellos me hizo de traductor mientras le contaba lo ocurrido al jefe Vegar. En breve quedó satisfecho del resultado de la misión. Así que abandoné la tienda del jefe Vegar sabiendo que había salvado a esos mineros, entonces hablé con Ark y le dije que me dirigía a Coruscant con una nave y un piloto que me esperaba ahí y le dije si quería que le llevara hasta allí. En cuanto le hablé del barrio artesano, aceptó.
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