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viernes, 11 de julio de 2008

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...

Coruscant 5 años después de la invasión de Naboo por parte de la Federación de comercio.


Lejos de los grandes acontecimientos que mueven los hilos políticos y sociales de la galaxia, lejos de los mayores dolores de cabeza del consejo Jedi. Cientos de padawan jedi siguen su entrenamiento recorriendo la senda luminosa de la Fuerza. Uno de ellos es un joven padawan humano llamado Davad Kyr que se encontraba persiguiendo a un ladrón de aerodeslizadores en un barrio de alta clase junto a su Maestra Jedi.


  • ¿¡Listo Davad!?

  • ¡Sí, maestra!

  • Ahora, salta!


Davad saltó al interior del aerodeslizador, su piloto apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando Davad ya le había desarmado con rápido uso de la fuerza. Pero éste ladrón no pensaba dejarse coger, así que dejando los mandos se dio media vuelta y se lanzó como un felino sobre el joven padawan. Davad no era especialmente diestro en el combate mano a mano y estaba claro que no iba a usar su sable láser a menos que fuera estrictamente necesario. Así los golpes se sucedían mientras el vehículo seguía avanzando sin control por medio de una de las superpobladas vías aéreas de la capital. El ataque del ladrón había dejado a Davad prácticamente indefenso, bajo el pesado cuerpo de su contrincante, apenas podía hacer algo mas que defenderse cuando se percató de que su oponente sacaba un vibro machete de un jubón que llevaba atado a la parte posterior de su cinturón. En ése momento Davad debía elegir, ¿usaba su sable de luz acabando con la vida de su rival y salvando la suya? o debía entonces encontrar otro modo, pero no había tiempo para pensar. Vio el arma alzándose hacia él y entonces sólo pudo decir: “No lo hagas”

La serenidad de su voz hizo dudar a su oponente lo que dio el tiempo suficiente a su maestra para entrar en acción arrebatando el arma al agresor, salvando de una mas que probable muerte a Davad y reduciendo al ladrón.


  • Muy bien Davad - dijo Mep, la maestra de Davad - has sabido mantenerte frío y buscar la alternativa a la violencia, cuando tu vida dependía de tu decisión. Estoy muy orgullosa de ti.

  • Muchas gracias maestra - contestó mientras capturaba al ladrón -

  • Deberíamos volver a entregar a este delincuente a las autoridades e informar al consejo sobre tus progresos.


Davad hacia poco mas de seis meses que había pasado a ser padawan de la maestra Mep Dun, una experimentada maestra conocida entre los padawan como “La salvadora” solía visitar al consejo a menudo para rescatar a padawan enviados al Cuerpo de exploración Jedi, un destino que aunque divertido en un principio, significaba mas que probablemente que nunca se llegaría a ostentar el título de Maestro Jedi o de ocupar un puesto en el consejo, por supuesto.


Aunque habitual en la maestra Mep, éste no había sido el caso de Davad. Davad fue descubierto a una edad muy tardía por el maestro Plo Koon, en una misión al planeta Tatooine. El maestro Plo Koon vio en él la conexión necesaria con la fuerza para ser adiestrado, pero como el chico rondaba ya los 19 años no quiso ofrecerle entrenamiento. Quizá la voluntad de la fuerza era que no fuese el maestro Plo Koon quién le adiestrara ya que la maestra Mep en una de sus habituales visitas al consejo para requerir un padawan del cuerpo de exploración tuvo la oportunidad de escuchar el hallazgo de Plo Koon y cambió entonces sus peticiones en favor del joven humano.


Así Davad pasó a formar parte de los afortunados padawan de “la salvadora” y era algo que fue aprendiendo a medida que tenía la ocasión de compartir tiempo libre con otros padawan incluso con algún maestro que antaño fue uno de los primeros padawan de la maestra Mep Dun.


Una vez aterrizados la maestra Mep y Davad se dirigían al agente de seguridad de Coruscant más próximo que encontraron para entregar al culpable. Tras lo cual la maestra Mep tuvo tiempo de aleccionar a su padawan sobre lo ocurrido esa noche.

  • Bien Davad, cuéntame – Dijo la maestra Mep – ¿Qué pensaste en el momento que viste su arma?

  • Pues la verdad... – dijo Davad con voz temblorosa – tuve miedo...

  • ¿Miedo dices? – preguntó

  • Si, por que sabía que con sólo accionar mi sable hubiera acabado con su vida, pero temía no estar haciendo lo correcto...

  • Tienes razón Davad – contesto Mep – no hubiera sido lo correcto acabar con él. Robar aerodeslizadores está mal pero no merece la muerte por ello. Por otro lado prefiero que uses habilidades con las que te sientas mas seguro.

  • ¿Disculpa maestra? – pregunto Davad extrañado

  • Sé que has intentado convencerlo mediante la fuerza, no solo con tus palabras, pero hace muy poco que empezamos a entrenar esa habilidad y te dije que aún no estabas listo para usarla ya habrás comprobado que su efecto ha dejado bastante que desear en comparación a tus mejores intentos. Bueno de momento vayamos al consejo, quiero informar de tus progresos, pese a todo ya te lo he dicho, estoy orgullosa de ti.

  • Gracias maestra – Dijo Davad aliviado


Mep Dun era una maestra bastante mayor, parecía disfrutar enseñando a jóvenes padawan. Aún siendo una maestra mas bien mayor pero muy activa, rondaba ya los 60 años (para un Zabrak la esperanza de vida es entre 10 y 15 años menor a la humana) Davad estaba convencido de que él podría bien ser el último padawan salvado por “la salvadora” ya que se empezaban a oír rumores por los pasillos del templo Jedi. Quizá el consejo le pediría pronto ocupar una plaza docente en el templo seguramente con los mas jóvenes. Lo que probablemente significaría que no podría entrenar mas padawan.


Éste era un hecho que preocupaba a Davad la mayor parte del tiempo. Su futuro como padawan bien podría depender de ello. Al parecer si la maestra Mep Dun se retiraba tendría que ir al famoso cuerpo de exploración Jedi y aunque no sabía muy bien que era, habiendo oído todo lo relacionado con los padawans “salvados” y su mentora era un lugar al que hoy por hoy no tenía ningún interés en visitar.


Continuaron Mep y Davad el camino hacia el consejo en transporte público. Ambos intentaron pasar lo más desapercibido posible, abrigados tanto como podían bajo sus hábitos jedi. Los enormes ropajes les permitieron a ambos fundirse entre la multitud de aquél bus del barrio de los artesanos. Aquél barrio como todo Coruscant era un lugar muy cosmopolita, además de contar con sus propias diferencias sociales. Los mejores manitas de los sistemas republicanos estaban o habían estado algún tiempo en el barrio de los artesanos. Había oferta de multitud de trabajo, fabricantes de droides de seguridad u obreros, informáticos o piratas incluso hackers de chips de crédito se podrían encontrar artesanos que personalizasen cualquier articulo incluido armas para coleccionistas burgueses o algún especialista técnico capaz de mejorar algunas armas y blindajes tanto personales como de naves o vehículos, vamos que lo mejor y lo peor de Coruscant podía encontrarse en ese barrio, de hecho era un barrio en el que acaban la mayor parte de las veces las persecuciones o las investigaciones que emprenden Mep y Davad.


El viaje hasta el templo fue silencioso, casi de meditación, es como si ambos hubieran sido absorbidos por ese ambiente de silencio y secretismo, seguramente llevados por el interés de permanecer tan anónimos como fuera posible. Una vez se anunció el final de trayecto ambos se dirigieron a la puerta de salida, justo antes de abrirse la puerta de salida se oyó un estruendo en la cabina del droide piloto. Mep y Davad fueron empujados hacia la puerta sin ser capaces de distinguir cual había sido el causante del estruendo. Al parecer algo había hecho explosión frente al vehículo en el que iban. Mep dirigió su mirada hacia Davad, se le veía desorientado, entonces le llamó y le señaló las juntas de la puerta.

Desde el exterior sólo se podía observar un bus lleno hasta los topes con todos sus ocupantes envueltos por el pánico cuando de repente dos sables de luz liberaron a sus ocupantes haciendo ceder la puerta de un solo golpe. Ambas puertas salieron a presión al igual que la mayor parte de sus ocupantes, excepto Mep y Davad que agarrados al interior del bus consiguieron ver a un trandoshano sobre el salpicadero del vehículo agachado arrancando la unidad de crédito.

  • Eh alto ahí! – gritó Davad – Alto en nombre de los jedi!

El trandoshano levantó un segundo la cabeza y sus ojos brillaron a la luz de los sables de Mep y Davad, entonces ocurrió algo que Davad creía imposible.

  • Si tanto quieres cogerme, ven a por mí asqueroso jedi. – Dijo el trandoshano lanzando la unidad de crédito a Davad –

Mientras Davad esquivaba estupefacto la unidad de crédito, el trandoshano bajó del salpicadero y se incorporó en el interior del vehículo, se ajustó su chaleco de cuero negro y desenvainó una vibroespada y se dispuso a hacer frente a sus dos contrincantes.

  • No Davad, es demasiado pronto para ti. – Dijo Mep –

  • Pero maestra!...

  • He dicho que no! – le replicó fulminándole con la mirada –


Con un brazo le hizo señal a Davad para abandonar el vehículo. Primero Davad y luego Mep y el atacante fueron saliendo del bus, éstos últimos sin dejar de vigilarse con los ojos.

  • Que es tu nuevo trofeo Mep? – Dijo el trandoshano

  • Es un joven muy prometedor como un día lo fuiste tu, Nusk.


Davad se quedó con los ojos fijos en su mentora


  • Conoces a éste vándalo? – Dijo Davad sorprendido –

  • Ve al templo e informa de esto. – Ordenó Mep –

  • Pero...

  • Rápido!

  • Sí, maestra!


Tan rápido como sus piernas le permitieron subía las escaleras que llevaban al templo, fue la vez que aquellas escaleras se le hicieron mas largas e interminables, “si almenos pudiera saltar usando la fuerza” pensaba, pero pese a ser un joven prometedor y que avanzaba deprisa seis meses no era entrenamiento suficiente para enfrentarse a un espadachín experimentado que muy probablemente hoy por hoy sería un jedi caído.


Al llegar a las puertas del templo entró en busca de ayuda, allí encontró a Gyral Nade, un caballero jedi famoso por intentar limpiar su planeta Coruscant de la corrupción, Gyral fue quien detuvo al joven Davad, que casi sin aliento le contó lo que ocurría a las puertas del templo. En apenas un instante Gyral desapareció de la compañía de Davad atravesando la puerta de entrada. Davad tomó aire de nuevo e intentó seguirlo pero apenas alcanzó el umbral de entrada al templo jedi cuando vio como Gyral recogía el cuerpo de su maestra Mep. Asustado pero incapaz de sentir su propio agotamiento bajo las escaleras prácticamente volando para junto a Gyral comprobar el estado de su mentora.

Gyral Nade se giró hacia el padawan y le dijo

  • Tranquilo, está viva, tan sólo tenemos que llevarla a que la vea un médico. – dijo con tono tranquilizador –

  • ¿Esta bien se recuperará? ¿Y el atacante? ¿Dónde está? – Preguntaba cada vez con un tono más crispado –

  • No te preocupes ahora por eso y lleva a tu maestra al templo, allí podrán atenderla.

  • Sí, señor! – Mientras se llevaba a Mep hacia el templo de vuelta –


Un grupo de padawan que habían visto lo sucedido dieron la alarma y segundos mas tarde un grupo de ayuda médica bajó para llevarse a Mep y Davad les acompañó.


Esa tarde llovía sobre el templo Jedi, Davad contemplaba el paisaje desde una de las ventanas de la habitación de su convaleciente mentora. La preocupación por Mep se iba combinando con la preocupación por su adiestramiento, fue entonces cuando Gyral Nade, el caballero que fue en su auxilio, entró en la habitación.

  • Hola – Saludó tímidamente –

  • Ah, es usted. Buenas tardes. – Respondió Davad – No ha despertado todavía. Los médicos han dicho que se recuperará pronto.

  • Lo celebro. Lo cierto, es que aunque también quería saber del estado de la maestra Mep vengo por otros asuntos.

  • ¿Otros asuntos? – preguntó extrañado

  • Vengo a verte a ti Davad. Me envía el consejo. Piden que te presentes lo antes posible, si quieres puedo quedarme yo para no dejar a la maestra Mep sola.

  • Gracias, voy enseguida. – dijo levantándose


Al salir de la habitación se sintió vacío, en un momento vio como pasó de estar sentado en una silla de hospital a verse subiendo las escaleras dirección sala del consejo. Esta vez no había lugar para la emoción de ver por primera vez a los mejores maestros. Sabía que esta visita sería especial para bien o para mal. En breve se encontró frente a la colosal puerta del consejo. Se abrió ante él como si supiera de su presencia y desde dentro se oyó una voz que le invitaba a entrar:

  • Por favor Davad, acércate.


Había oído hablar de todos los maestros que allí estaban. Desde el famosísimo Yoda, a Mace Windu o Ki-adi-Mundi. Se situó en el centro de la sala circular. Sabía que el consejo supremo de los jedi era un lugar que la mayoría de padawan quisieran ver, pero en ese momento Davad era el último sitio en el que quería estar. El maestro Plo Koon fue quién se le dirigió en primer lugar.

  • ¿Sabes para que te hemos convocado, joven padawan?

  • No estoy seguro, pero creo que tiene que ver con el incidente de ésta mañana a las puertas del templo – dijo algo inseguro

  • Cierto. Hemos decidido que tu entrenamiento con la maestra Mep Dun debe acabar.

  • Eso no significa que vayas a dejar tu entrenamiento incompleto. – Añadió el maestro Ki-adi-Mundi

  • Buscaremos un nuevo maestro para ti, Mep es una veterana maestra que sería un gran ejemplo para jóvenes padawan.

  • Por el momento Gyral Nade se ha ofrecido para instruirte, pero puesto que no es aún un maestro jedi se tratará de algo temporal.

  • Buen caballero serás si sus pasos tu sigues – añadió el maestro Yoda

  • Eso es todo padawan. Ve a buscar a Gyral él te indicará tu nuevo cometido.


Y así sin pronunciar nada mas, Davad salió de la mítica sala del consejo supremo. Mas aliviado que satisfecho por la decisión del consejo. Haber sido de los primeros en conocer el nuevo destino de “la salvadora” no era una buena noticia para muchos padawan, menos aún para el que todavía era su alumno. Aún así se tomó las nuevas directrices con esperanza, Gyral no parecía un mal ejemplo, un porte elegante como todo buen jedi, bien entrenado y versado al lado luminoso como pocos. Podía ser un giro en su entrenamiento, pero almenos esta vez su maestro podría comprender mejor a su pupilo pues pocos años separaban a tutor y alumno, apenas hacía dos años que Gyral era un caballero jedi y en ese corto período de tiempo había ya demostrado con creces su valía en varios sistemas. A menudo colaborando con maestros de la talla de Kit Fisto o Aayla Secura incluso con Plo Koon a quién Davad conocía bien.


La lluvia comenzaba a escampar mientras andaba por los pasillos del templo, Davad se detuvo y miró al cielo. Lo cierto es que era un atardecer precioso, los rayos del sol se abrían paso anaranjeando las nubes oscuras a su alrededor. Era como si se le hubiera abierto una ventana para seguir su camino. Una de las cosas que Davad deseaba con mas fuerza era convertirse en un buen caballero jedi. Desde pequeño había sentido ese pequeño “extra” que los demás no tenían. A menudo conseguía librarse de algún que otro problema gracias a ello. Pero cuando vio en acción al maestro Plo Koon, su mirada se iluminó, aquél hombre era capaz de hacer lo inimaginable con sólo desearlo. Al saber que él tenia lo necesario para llegar a dominar esas artes fue cuando tuvo un objetivo definido. Estaba claro. Quería ser caballero Jedi.


Llegó a la habitación de Mep Dun algo mas tarde, Gyral seguía de pie junto a ella, charlando amablemente. Mep había despertado durante su visita al consejo supremo.


  • Maestra Mep! – grito Davad aliviado

  • Tranquilo mi joven aprendiz, tu maestra es mas dura de lo que estas arrugas quieren demostrar.

  • Bueno, que te ha dicho el consejo Davad? – preguntó Gyral Nade

  • Pues... la verdad...

  • No quieren que siga entrenándote verdad? – respondió Mep ante el asombro de Davad

  • Como...

  • Recuerda que los años no son solo arrugas – añadió con una sonrisa – Gyral será un buen tutor, yo misma lo entrené de joven y míralo ahora, todo un caballero jedi.

  • Esta noche hablaré con el consejo, pero mañana mismo partiremos al amanecer, tenemos cosas que hacer. Te dejo que pases aquí el resto del día, pero asegúrate de descansar, mañana será un día movidito. Buenas noches maestra Mep.

  • Hasta luego Gyral.


Gyral Nade se marchó recogiendo su ancha capa como si pretendiera hacerse invisible. Davad se quedó charlando con Mep, su antigua maestra, hasta que ésta se durmió. Fue una agradable charla, pero debía irse a prepararse, la jornada que le esperaba prometía ser dura y agotadora, recogió su capa y se marchó.

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