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viernes, 11 de julio de 2008

Capitulo 2 - 1ª Parte

Me llamo Davad Kyr, soy un chico humano nacido en Tatooine, actualmente padawan jedi de Gyral Nade. Hoy es mi primer día a su cargo, me encuentro recogiendo mi equipaje, al parecer hoy iremos de viaje a algún sistema del Borde intermedio, al parecer vamos a un sistema llamado Kashyyyk. Resulta increíble, hasta hace seis meses ni siquiera había salido de mi pueblo Anchorhead, ahora voy a subir a una nave que me lleve al tercer planeta en el que pondré los pies.

La verdad es que es bastante emocionante. Aunque me da pena que mi hasta ahora maestra Mep Dun, no pueda venir con nosotros. Ayer fue atacada por un trandoshano que al parecer había sido uno de sus alumnos y hoy le daban el alta. Iré a verla cuando vuelva a ver como lleva su nuevo puesto. Mientras me acabo de colocar mi cinturón oigo la voz de Gyral Nade:


  • Vamos, ¿estas listo?

  • Sí, maestro!

  • Oye, una cosa... aunque el consejo me esté dando esta oportunidad, aún no soy maestro, así que por favor llámame Gyral.

  • Emm... de acuerdo emm... Gyral..

  • Así me gusta, entonces si estas listo, vamos.


Salimos dirección al espacio-puerto en un aerodeslizador bastante discreto ambos ataviados con nuestros ropajes jedi de colores tierra, colores algo más comunes entre los padawan que entre los caballeros. Como no era de extrañar el tráfico de Coruscant era agobiante, incluso para un nativo como Gyral. Al parecer Gyral era famoso por escoger misiones de mucha exigencia sobretodo cuando se trataba de algún tema relacionado con su planeta natal. Había capturado a multitud de grandes delincuentes, señores del crimen y políticos corruptos incluido alguno del Senado Galáctico, aunque no solía alardear de ello, era información que circulaba abiertamente entre los padawan del templo, supongo que como ejemplo para los padawan nativos.


Sin embargo esta vez era diferente por dos motivos, el primero, la misión no era en Coruscant y el segundo, no iba sólo, él iba a instruirme, por lo que espero no sea una carga. Sabiendo esto, intenté ponerme al día sobre el planeta que íbamos a visitar, le pregunté por ello y me contó que Kashyyyk es un planeta poco avanzado tecnológicamente pero al parecer, sus guerreros son famosos en toda la galaxia, son los llamados wookies, por lo que me contó Gyral son enormes bestias peludas bípedas de una fuerza inmensa pero con dificultad para comunicarse. Aunque formidables guerreros al parecer no se habían encontrado demasiadas conexiones con la fuerza entre los wookies. Con esta información me quedé. Parece que se avecina una misión de supervivencia.


Pese a la agobiante circulación dirección al espacio-puerto relativamente pronto nos encontramos allí. Al llegar seguí a Gyral hasta una especie de puesto de información donde preguntamos al droide de protocolo que nos indicó dónde coger el transporte que nos iba a llevar a Kashyyyk, al parecer no era un destino demasiado común. Mientras esperábamos para nuestra nave Gyral me contó que hace tiempo hubo una colonia minera en el planeta que hizo que hubiera un transporte mucho más regular, pero los mineros no respetaron los límites y el consejo jedi tuvo que intervenir. Al parecer el maestro Yoda hizo un trabajo envidiable, sin necesidad de usar su sable láser, acabó con la explotación minera ilegal del planeta, no me extraña que los wookies tengan en buen estima a los jedis.


Mientras esperábamos sentados en un banco observé la gente del espacio-puerto. Creo que había mas gente ahí que en todo Tatooine. Hacía ya seis meses desde que vine a vivir a Coruscant y aún se me hacia muy extraño ver tanta gente junta en el mismo lugar. En Anchorhead podías ver de vez en cuando alguna nave fuera de lo común visitar el puerto, pero la mayoría eran gente adinerada que venia a ver las carreras de vainas o algún patrocinador buscando piloto. Nada que ver con lo cosmopolita que era éste planeta, bueno, por algo es la capital no? Mientras seguía absorto en mis pensamientos, de repente, vi alguien que me resultaba familiar, ¡era el trandoshano que atacó a la maestra Mep! Me levanté y eché a correr tras de él. Al segundo una mano me agarró el hombro. Era Gyral, me había alcanzado en un segundo.


  • ¿Qué ocurre chico? ¿Por qué tanta prisa?

  • Es él! El que atacó a la maestra Mep.


Tras éstas palabras aquél lagarto giró su escamado cuello y nos vio. En ese momento, como si se alegrara, esbozó una sonrisa maquiavélica y empezó a huir de nosotros. Entonces echamos a correr entre la multitud. Pero era difícil seguirle, era muy hábil y muy rápido. Aunque Gyral era capaz de correr muy deprisa, la densidad de gente no le permitía usar sus capacidades libremente. Bajamos unas escaleras que nuestro fugitivo saltó directamente aplastando a un pobre turista. Finalmente vimos como se iba dirección a unos andenes de salida. ¡Trataba de escapar! Al llegar, había dos posibles andenes, mientras Gyral fue por el primero yo seguí el segundo. Al parecer el anden en que me encontraba era de llegada por que todo el mundo iba dirección opuesta a la mía. Tras unos metros más ya no quedaba nadie en el andén y no parecía haber ni rastro del trandoshano. Le había perdido. Decepcionado me di media vuelta y entonces le vi. Estaba delante de mí, esperándome.


  • Así que tú eres el prometedor aprendiz de Mep Dun. ¿Ya viste que le ocurrió a tu maestra no? Veamos a ver que tal lo haces tú.


Se abrió el chaleco y sacó un... ¡sable láser! Éste tipo parece que va muy en serio. Saqué mi sable láser. Mi rival parecía disfrutar de lo que estaba pasando, encendió su sable de luz amarillo y yo activé mi sable azul. Prometía ser algo complicado. Pero no tenía ninguna intención de dejar huir a éste tipejo.



Tenía que mantenerme sereno y tranquilo, sino lo hacía habría caído en su trampa. Así que pensé en dejarle atacar primero y no tardó en hacerlo, luchaba de un modo muy agresivo y violento, apenas podía defenderme de sus ataques, sin duda era muy rápido.


  • Que te pasa novato, ¿acaso no te han enseñado a atacar todavía? – me gritó con ironía -


Tras lo cual esquivé una de sus estocadas agachándome y al levantarme lo golpeé con la fuerza haciéndole caer y patinar unos cuantos metros por el suelo. Me quedé ahí erguido con mi mano alzada hacia él y el sable a mi derecha, quizá algo desafiante, pero me relajé y volví a sostener el sable con ambas manos frente a mí. Mi rival, Nusk creo que se llamaba, empezó a carcajearse de mí. Al parecer le gustaba provocarme.


  • Es mucho más fácil de lo que pensaba. Apenas has aguantado sin atacarme usando tu rabia hacia mí.


Sus palabras me dieron que pensar. ¿Realmente estaba intentando llevarme por un sendero oscuro? Nusk se incorporó mientras hablaba y ya estaba viniendo hacia mí para atacarme de nuevo. Ésta vez su estilo combativo era diferente. Sus ataques eran mucho más horizontales, mas complicados para mí de esquivar, apenas era capaz de ver por donde venían los golpes. Prácticamente bloqueaba por instinto, en parte me dejaba llevar pero sabía que eso no era una solución para éste combate. Debía buscar la manera de alejar esa bestia combativa de mí o acabaría por lamentarlo. Los sablazos de aquél trandoshano cada vez estaban mas cerca de acertarme cuando de fondo se oyó un tercer sable de luz activarse. Tenía la esperanza de que fuera Gyral Nade por que de lo contrario estaba condenado. Por suerte mi actual mentor fue quién vino y me salvó el cuello.


El sable de Gyral Nade detuvo el sable de luz de Nusk justo antes de que me cercenara el brazo. Nusk se percató de la presencia de mi mentor demasiado tarde. Nusk sacó un vibrocuchillo de su cinturón y me cogió desprevenido y me intenté cubrir, así que me cortó en el brazo derecho. Caí al suelo, pero pude ver a Gyral que fue todo un espectáculo combativo, se notaba la diferencia abismal entre ambos. Mientras Nusk era todo ira y fuerza bruta, Gyral mantenía una actitud serena y luchaba de un modo muy elegante. Nuestro rival no podía contra las superiores capacidades de mi mentor, sin embargo Gyral no estaba dispuesto a darle muerte, lo cual era una ventaja para el trandoshano. Que por dos ocasiones intentó huir sin éxito de aquella estación.


  • ¡Maldito Caballero! ¿No podías dejar que acabase primero con el chico verdad?


Un estruendo sonó, una nave estaba aterrizando en el hangar al que llevaba nuestro andén. Nusk esquivó a Gyral por un segundo y consiguió llegar hasta el hangar de atraque. Gyral fue tras él con la velocidad que le caracteriza. Para entonces yo me incorporé e intenté seguirles, pero para cuando llegué Gyral estaba mirando hacia el hueco por donde había entrado la nave con el sable apagado en la mano.


  • ¿Ha escapado? – pregunté

  • Me temo que sí. No he podido ir tras él, ha lanzado unos condensadores hacia la nave que estaba aterrizando para poder escapar.


Al verme, se interesó por mi brazo y me acompañó a unos primeros auxilios del espacio-puerto por suerte el encuentro con Nusk no nos había quitado demasiado tiempo. Aún podíamos coger nuestro transporte a Kashyyyk. Al llegar a la consulta, el medico que me atendió era de todo menos algo habitual. Un ser verde, lento, jorobado y afable se dirigió a mí en una lengua que no entendí. Me sorprendió verlo ataviado en sencillos ropajes jedi. Tiempo más tarde supe que esa raza se llaman ithorianos. Gyral habló con él en un lenguaje que pese a diferente, tampoco entendí. El ithoriano se acercó a mí y me hizo señas para que le mostrara el brazo. Lo hice y apoyó una de sus alargadas manos sobre mi herida y la otra se la llevó a la frente. En segundos el dolor había desaparecido y la herida estaba cerrada. Gyral se despidió y ambos salimos de la sala. Entonces fue cuando me enteré de que había unos cuantos jedis que se dedicaban a ayudar a los demás como sanadores. El cuerpo de curanderos jedi. Éste ithoriano en concreto era un antiguo compañero de Gyral. Al parecer son muy pacifistas y rehuyen el combate así que los pocos miembros usuarios de la fuerza de ésta extraña raza tienen ocupaciones bastante tranquilas, como curanderos, bibliotecarios en el templo jedi o maestros e investigadores jedi.


Salimos de la zona sanitaria del espacio-puerto y nos dirigimos a la zona de despegue de nuestra nave, en poco tiempo iba a aterrizar una pequeña nave de carga que nos llevaría hasta nuestro destino.


En el hangar estaba comprobando mi herida recién cicatrizada mientras llegó una nave de pequeña capacidad, Garra de cuervo, se llamaba. El piloto era uno contratado por el dueño de la nave, para nuestro transporte. El dueño de la nave era amigo de Gyral, pero al parecer hacía tiempo que no se veían. Se abrió la escotilla principal y bajó un chico rubio con ropajes ligeros color tierra y carácter serio.


  • Supongo que son los jedis que vengo a buscar. – dijo el chico – Encantado me llamo Kelmon Run.

  • Mucho gusto, somos Gyral Nade y Davad Kyr. ¿Está todo listo para marcharnos? – preguntó Gyral

  • Claro! Sin problema.


Subimos a la nave tras Kelmon. Una vez embarcados, nos hizo un pequeño paseo por la nave, nos enseñó los dos camarotes, la cabina, la zona de carga y la enfermería. Una nave pequeña pero completa. La verdad es que parecía haber sido fabricada a partir de desechos de otras naves, típica nave de Tatooine. Gyral se sentó de copiloto al lado de Kelmon y yo me senté detrás de ellos. El despegue fue tan ruidoso como el aterrizaje. Aún así fue un despegue tranquilo.

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